Entre la letra y el espíritu
Siempre me gustó escribir. Siempre sentí que era una manera de desenredarme del enredo usual que tengo con el lenguaje. Intentar traducir pensamientos y emociones. Poner foco a eso que no digo. Iluminar ese hiato entre lo que digo y lo que quiero decir. Aun así, no escribo mucho. O no escribo tanto como me gustaría. Con este espacio busco un poco eso: generar un hábito, obligarme. También sentir que tengo un espacio donde puedo plasmar libremente esas pequeñas traducciones.
“Entre la letra y el espíritu” es una frase que leí en un texto de cuando cursé Derecho y Literatura. El autor, Ost, estaba hablando específicamente del Derecho. Decía algo así como que el derecho se ubicaba en los “entre”: entre el desorden y el orden, entre la fuerza y la justicia y, también, entre la letra y el espíritu. Sin embargo, creo que esa frase es más que una descripción de lo que puede ser interpretado como Derecho. Creo que nos describe en nuestro uso del lenguaje, y como se ve plasmado eso en nuestra vida: entre lo que se dice y lo que se siente, entre lo que se dice y lo que verdaderamente se quiere decir, entre lo que uno dice y el otro entiende, entre lo que uno piensa y lo que uno expresa, entre lo que es el discurso y lo que hay detrás de cada palabra, cada concepto, cada idea. Vuelvo a lo mismo, creo que es en esos “entres” donde surge lo verdadero.
Tal vez es muy fuerte llamar verdadero a eso que surge cuando uno se para en los límites finos, pequeños, ambiguos, pero creo que es tan genuino lo que nace de ahí que no puede no ser verdadero.
En pocas palabras, el objetivo de este espacio es bucear dentro de esos universos inciertos, no tan precisos y muchas veces oscuros. La búsqueda de significados, el planteo de interrogantes, la reflexión sobre lo confuso, son algunos de los motivos que existen detrás de “Entre la letra y el espíritu”. Espero que buceemos juntos.

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